
Manuel Fernández, Presidente de ISP.
El éxito de cualquier sociedad viene dado por la adaptación a las circunstancias que le rodean, por supuesto, sin renunciar a las experiencias y logros anteriores. El verdadero avance, conseguido desde la evolución, la transformación del entorno y el enriquecimiento de la conciencia, fueron los ingredientes fundamentales utilizados para la creación la Colonia de San Pedro Alcántara hace siglo y medio, instituyéndose así “la mayor obra de colonización agrícola realizada en España por un particular”.
De forma más reciente, hace veintitrés años, otro hito histórico dio voz y voto a los sampedreños que, por primera vez consiguieron una importante representación política y social en el seno del Ayuntamiento de Marbella, la cual no ha podido ser reproducida hasta la fecha. Nuevamente quedó demostrado que, la lucha en exclusiva por San Pedro Alcántara y Nueva Andalucía, manteniendo un objetivo común y abandonando la dictadura de los partidos políticos nacionales, es capaz de convertir las utopías en libertades y realidades para nuestra tierra.
Primer Expediente de Segregación.
Si ligeramente conocida es la historia sobre la creación de la Colonia a manos de Manuel Gutiérrez de la Concha e Irigoyen, junto a aquellos primeros colonos, aun lo es menos el ímpetu y los contenciosos abiertos por el Marqués del Duero contra los pueblos de su alrededor, en la búsqueda de instituir un nuevo ayuntamiento en la provincia.

Manuel Gutiérrez de la Concha e Irigoyen, primer Marqués del Duero.
Durante siglos, ni Marbella, Estepona o Benahavís hicieron caso alguno a aquellas tierras en las que este visionario plantó su revolución agrícola. Mientras el “loco noble” gastaba su dinero en esta yerma y despoblada extensión de tierra no hubo problema alguno. Los roces comenzaron una vez fue convertida la nada en la más absoluta prosperidad; los vastos eriales, zonas pantanosas y malos pastos, en frondosas plantaciones rebosantes de salud y buenos frutos. Por primera vez, en San Pedro Alcántara hubo servicios públicos, cultura, prosperidad y riquezas que jamás pudieron existir en pueblos con, por entonces, más de 130 años de historia independiente como la misma Estepona, segregada de Marbella en 1729.
Los pueblos limítrofes tuvieron en el por entonces Ministro de Fomento, Marqués de Orovio, al mejor aliado que, a pesar de tener sobre su mesa el Expediente y los informes favorables del Consejo de Estado, negó los beneficios de la Ley de 11 de Julio de 1866, sobre Fomento de la Población Rural, por la que debió accederse a la creación del nuevo municipio de San Pedro Alcántara, máxime habiendo asumido el propio Marqués del Duero todos los costes de aquellos servicios públicos que Marbella no estaba dispuesta a sufragar como, entre otros, un vicario o coadjutor, un médico, un cirujano, un maestro y una maestra de primera enseñanza. Por negar, Marbella incluso se negaba a construir un cementerio en el lugar, como así le obligaba la legislación en 1868.
Un Expediente contemporáneo.
Dada la especial idiosincrasia de nuestro pueblo y sus habitantes, no era de extrañar que con el paso del tiempo, después de otros intentos de menor calado, surgiera otra iniciativa segregacionista. En esta ocasión, nacida de los propios ciudadanos, encaminada nuevamente a conseguir la tan ansiada independencia de San Pedro Alcántara y Nueva Andalucía respecto del núcleo poblacional de Marbella.

Presentación del Expediente de Segregación en la Tenencia de Alcaldía de San Pedro Alcántara. De izquierda a derecha, Manuel López, Manuel Clavero y Juan Luis Mena.
Si las luchas de y entre partidos han sido el principal freno para tan ingente tarea, existieron y existen quieres dejaron atrás sus respectivas organizaciones e ideologías para fundar una nueva, defendiendo a ultranza los intereses de nuestra localidad, el primero de ellos, su segregación. Sólo así se pudo gestar un nuevo Expediente de Segregación, bajo la unidad política encabezada por aquellos cinco concejales independentistas conseguidos en la legislatura 1987-1991. Cada uno de su padre y de su madre, como se suele decir, pero mucho más importante y, ahí residió su éxito, a pesar de sus diferencias políticas, unidos por San Pedro Alcántara y Nueva Andalucía, por encima de cualquier prebenda. Como decía por aquel entonces el mismo concejal Manuel Quintero en un mitin celebrado en el barrido de Las Medranas: somos “un partido del pueblo y para el pueblo”.
Con la voz de “todos a una”, se elaboró una herramienta prácticamente imposible de destruir, como así se demuestra con un Expediente de Segregación que ahora cumple diecinueve años y que, al contrario de lo que algunos, sin éxito, quieren hacer ver, también “cumple” al cien por cien con la legislación por la que nació.
Nuevo tiempo de unidad.
Queda por tanto demostrado que sólo con perseverancia, sinceridad y unidad se han podido alcanzar los importantes retos que San Pedro Alcántara ha debido afrontar en su historia. Claro quedará el horizonte si todas las formaciones políticas y sociales de nuestro pueblo deciden arrimar el hombro al unísono y bajo una misma bandera. Mucho más importante, si esas figuras y colectivos logran el compromiso de todos los vecinos, si consiguen la complicidad de aquellos únicos beneficiados con este esfuerzo: los sampedreños y sampedreñas.

Momento de una de las ruedas de prensa conjunta entre ISP, OSP y Juan Luis Mena.
Aunque ISP entiende, y así lo demuestran todos los hechos legales y políticos que se han sucedido desde la gran Sentencia del Tribunal Supremo, que la constitución del nuevo Ayuntamiento de San Pedro Alcántara, está hoy más cerca que nunca de ser conseguido, también somos víctimas de otros sucesos históricos que nos hacen recelar y reservarnos la alegría que pudiera albergar nuestros corazones al vislumbrar el fin de esta lucha. Es por este motivo que, sin dejar el trabajo en todos los frentes por el Expediente de Segregación, tampoco nos podemos permitir el lujo de la ingenuidad, ni podemos mostrarnos sumisos o permisivos con quienes durante veinticinco años nos han forzado a dejar nuestras casas y familias en otro plano, para dar cumplimiento a aquella promesa que, desde el año 1979, el Partido Socialista Obrero Español, se atrevió a incumplir.
Por otra parte, tampoco sería lógico que quienes no creen en este pueblo, gestionen en exclusiva el nacimiento y creación del nuevo Ayuntamiento de San Pedro Alcántara. Sería tanto como -y perdonen la expresión- dejar a la zorra al cuidado de las gallinas. Léase Partido Popular, Partido Socialista Obrero Español, Izquierda Unida y todos aquellos que en mayor o menor medida, por acción u omisión, han contribuido a que nuestro pueblo no haya sido independiente desde 1991, como así debió ser, y que, ilegítimamente serán también receptores de esta buena nueva, muy a su pesar.
No podemos dejar pasar nuevamente una oportunidad para luchar por San Pedro Alcántara y Nueva Andalucía en todas las trincheras. Damos un paso adelante apoyando a quienes, con nuestras mismas inquietudes y objetivos, aman a su pueblo por encima de todo.
Abrimos por tanto nuestros brazos a todos los partidos políticos, las asociaciones, plataformas y ciudadanos en general que, teniendo como número uno de sus ideas, la Independencia de San Pedro Alcántara, deseen compartir bajo una misma bandera su esfuerzo y trabajo en pro de este nuevo ayuntamiento, el número 102 de la provincia de Málaga.
QUEREMO SER PUEBLO YAAAAAAAAAAAAAA