
El acto tuvo en la plaza de la Iglesia y en él se leyó un maniesto con carácter reivindicativo. :: JOSELE-LANZA
Diario Sur – Selene Vega – 03/09/2011
Los partidarios de la segregación de San Pedro Alcántara celebran su protesta menos numerosa.
La plaza de la Iglesia estaba medio llena, o medio vacía, según se mire. Los partidarios de la segregación de San Pedro tuvieron menos éxito que en convocatorias anteriores y apenas consiguieron congregar a a unas 450 personas, cifra que los propios organizadores estiraron hasta unos 600. En todo caso, una asistencia menor a la esperada.
Después de que una caravana de cinco coches recorriera por la mañana y por la tarde las calles de San Pedro, el Salto del Agua y el Ingenio expresando las consignas de los independentistas por megafonía, a partir de las 21.00 horas los partidarios del expediente de segregación que la Junta rechazó el pasado lunes no dejaron de ‘hacer ruido’ en esta concentración, armados con silbatos.
Para ambientar el evento se instaló un equipo de música y para culminarlo se procedió a la lectura de un manifiesto por parte de un joven sanpedreño llamado Juan Rodríguez, más conocido como “Juan Vargas”, hijo de un independentista fallecido recientemente al que quisieron rendir homenaje.
En su discurso, aseguró: “injusto es que con 150 años de historia, los últimos 32 en democracia, San Pedro Alcántara sea el único pueblo que no tenga un Ayuntamiento propio”. En el mismo sentido, alegó que tampoco le parecía bien que solo les manden las “migajas que deja Marbella”.
Así, quiso subrayar que San Pedro se sentía “mangoneado y tratado como marioneta” y que es injusto que algunos habitantes del núcleo urbano “aún piensen que se vive mejor a la sombra de otro”.
El joven terminó su prédica con la consigna “¡ viva San Pedro Independiente !”, que repitieron todos los presentes.
Una anciana y su hija lo escucharon atentamente. La vecina Francisca Benítez, de 75 años -y cada uno de ellos vividos en el lugar-, se mostró muy segura de que la independencia “se tendría que haber conseguido ya”. “Yo tengo 36 años, nací en el ambulatorio antiguo que estaba en la calle Marqués de Duero, y siempre he pensado que somos un núcleo de población muy grande y que necesitamos tener aquí los servicios mínimos y que los impuestos reviertan en San Pedro”, enunció su hija, Isabel Núñez.
Otro vecino de 41 años allí presente, Miguel Ángel Jiménez, manifestó: “el sentimiento claro de pueblo es la base fundamental para tener derecho a serlo; Marbella siempre ha pensado que es por reticencia a formar parte de ella pero no es así”.