Interviú – 28/07/2008 – Por Danilo Albín
Mazagón, un pequeño pueblo de Huelva, está controlado por un grupo separatista que reclama la desanexión de una de las últimas playas vírgenes de Andalucía.

Mazagón contra su abandono.
“Si hace falta, pasaremos por encima de Zapatero, pero seremos un pueblo”. No lo dice el lendakari Ibarretxe, sino el líder de la plataforma independentista de Mazagón, pequeña localidad de Huelva que reclama la desanexión de los municipios de Moguer y Palos de la Frontera.
Mazagón es hoy un hervidero. Durante la mayor parte del año viven unas 4.000 personas, pero en verano la cifra aumenta hasta los 5.000. En la calle sólo se habla de una cosa: “Seguimos sin ser libres”, resume un vecino de poco más de 50 años. Este núcleo de la costa onubense se convirtió a mediados del siglo pasado en el lugar de residencia de cientos de familias llegadas desde Moguer y Palos de la Frontera, situados a 22 y 19 kilómetros, respectivamente. A pesar de las distancias, ambos ayuntamientos gobiernan esta localidad desde su nacimiento.
Hace unos quince años, varios de los nuevos pobladores se agruparon con un único objetivo: la desanexión. Hoy día, la Asociación de Vecinos de Mazagón (Avema) tiene de su lado al 85 por ciento de los votantes de la localidad y cuenta con dos concejales en el Ayuntamiento de Moguer. Incluso llegó a formar parte de anteriores equipos de gobierno, pactando en algunas ocasiones con el PP y en otras con el PSOE. Ahora está en la oposición.
“Nosotros tenemos nuestra propia identidad; no nos unen lazos culturales con los municipios matrices”, afirma Francisco Martínez, concejal y líder de Avema. Sus argumentaciones a favor de la independencia -entre las que se incluyen la distancia que les separa de los dos pueblos- fueron respaldadas por un informe encargado hace cuatro años al Observatorio Local de Empleo de la Universidad de Huelva. Aquel estudio, incorporado al expediente de segregación que se envió a la Junta de Andalucía, costó 48.000 euros. La asociación vecinal todavía debe la mitad de ese dinero.
Los argumentos de los segregacionistas fueron desestimados por el Gobierno andaluz, que ha emitido un informe contrario a la desanexión. La respuesta del Ejecutivo de Manuel Chávez cayó como un jarro de agua fría en la sede de Avema, donde los teléfonos móviles de sus principales dirigentes no paran de sonar. Reciben permanentes llamadas de otros mazagonenses -algunos de segunda residencia- preocupados por el dictamen de la Junta. “Sí, se han cachondeado de nosotros. Pero no vamos a parar”, responde desde este lado del teléfono uno de los responsables de la asociación.
Pocas horas después de conocer la decisión de la Junta, Avema organizó una asamblea en un local perteneciente a los ayuntamientos de Moguer y Palos de la Frontera. Allí, los líderes vecinales anunciaron que interpondrán un recurso contra ese dictamen ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, y pedirán medidas cautelares para que no se concedan licencias de construcción hasta que exista un fallo de la justicia. Además, una abogada local y miembros de la junta directiva de Avema analizarán la alternativa de dejar de pagar los impuestos a los ayuntamientos de Moguer y Palos hasta que se conozca la decisión del Tribunal, algo que podría tardar cuatro años. Hasta entonces, los vecinos depositarían el dinero en una sede judicial.

Apoyo a la independencia de Mazagón.
En este contexto, los dirigentes independentistas planifican cómo harán para afrontar los gastos que conllevará la batalla judicial. Según sus cálculos, necesitarán 30.000 euros para hacer frente a este nuevo proceso. El concejal Francisco Martínez asegura que Avema vive gracias a los ingresos que perciben por su actividad de ediles -150 euros mensuales por cada uno de los dos concejales electos en Moguer y 600 euros en calidad de grupo municipal-, a los 18 euros anuales que pagan las aproximadamente 250 familias pertenecientes a la asociación y a las aportaciones voluntarias que realizan los comerciantes locales. Con más deudas que ingresos, pedirán otros 30 euros a cada mazagonense que apueste por la independencia.
Cacerolas y silbidos.
Problemas económicos aparte, los separatistas de Mazagón aseguran que esto no ha hecho sino comenzar. “Vamos a pasar por encima de la Junta, y si hace falta, por encima de Zapatero, pero tenemos que ser un pueblo”, afirmó Francisco Martínez durante la asamblea, que acabó con un “a por ellos”. Al día siguiente, cerca de cien vecinos rodearon a los alcaldes de Moguer y Palos, ambos del Partido Popular, quienes habían acudido a Mazagón para inaugurar una feria de la gamba. Caceroladas, gritos e intercambios de insultos entre partidarios y opositores de la desanexión marcaron el agitado comienzo de la feria, convertida en la primera protesta oficial tras el fallo de la Junta de Andalucía.
La decisión de la Junta de rechazar la segregación ha encrespado los ánimos. El Alcalde de Moguer, Juan José Volante, tuvo que ser escoltado mientras lo perseguían los comerciantes de Mazagón.
Los miembros de Avema mantienen actualmente contactos con la asociación de comerciantes para organizar una jornada de huelga general. En los balcones de las casas se mantienen intactos los carteles de “Mazagón segregación”, colocados durante la fallida campaña independentista. En la calle de bares, una joven habla de boicotear a los ayuntamientos de Moguer y Palos. “La juventud se está radicalizando”, asegura. Un poco más lejos, Juan Alberto Centeno, carnicero e independentista, se queja del estado de abandono en el que, a su criterio, se encuentra el pueblo, y acusa a la Junta de Andalucía de haberse lavado las manos. En la fachada de su carnicería siguen colgados los carteles a favor de la desanexión.
El Partido Independiente de Mazagón (PIM), considerado como la opción minoritaria de los segregacionistas, también se sumará a la demanda en los tribunales. Su líder, Ignacio Quintero, es uno de los representantes del Ayuntamiento de Palos de la Frontera en Mazagón. Así y todo, dice que está a favor de la independencia. Luego, entre risas, reconoce que sueña con convertirse en alcalde.
El enfado de los mazagonenses contrasta con la alegría que se vive en Moguer y, de manera más tímida, en Palos. No es para menos: la independencia de Mazagón significaría para Moguer la pérdida de buena parte de su territorio, incluyendo la playa, lo que le privaría de una de sus principales fuentes de ingresos. Por el contrario, Palos de la Frontera tiene a su cargo un término bastante pequeño del pueblo rebelde, mientras que su economía está basada en las industrias químicas afincadas en la zona.
Tras conocerse el fallo, el alcalde de Moguer, Juan José Volante, envió una carta a sus vecinos agradeciéndoles su apoyo. En los meses previos, el Ayuntamiento había distribuido unos dos mil carteles contrarios a la desanexión. “Mazagón es una parte más de Moguer, igual que cualquier otro barrio de nuestro término municipal”, afirma Volante en la sede de los ayuntamientos de Moguer y Palos, en el corazón de Mazagón.
“Mazagón es igual que cualquier otro barrio de Moguer”, asegura el Alcalde de esta localidad.

Manifestación pro-independencia de Mazagón.
Por su parte, el PSOE local -que durante los últimos meses había distribuido 600 carteles contra los intentos separatistas- preparó 500 frascos, rellenos con arena de la playa reclamada por los independentistas, con el lema “Mazagón es Moguer. Lo hemos conseguido”. “A diferencia del Ayuntamiento, estas cosas las pagamos de nuestro bolsillo”, afirma Jesús Díaz, secretario general de los socialistas en esta localidad, quien acusa al Ayuntamiento de haber utilizado “un discurso ultranacionalista” y de “fomentar el odio, la crispación y el enfrentamiento entre ciudadanos de un sitio y de otro, cuando hay muchas personas de Moguer que viven en Mazagón”.
En Palos de la Frontera se lo tomaron con menos euforia. “A nosotros no nos hizo falta poner carteles ni hacer manifestaciones”, afirma su alcalde, el popular Carmelo Romero. Guillermo Molina, secretario del PSOE local, sostiene que el Ayuntamiento deberá realizar mayores inversiones en la conflictiva zona. “No vemos condiciones para que se independicen, pero tienen que tener los mismos derechos que cualquier ciudadano de Palos”, señala.
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